De la RAE:
(Del lat. cynismus).
1. m. Desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables.
2. m. Impudencia, obscenidad descarada.
3. m. Doctrina de los cínicos (ǁ pertenecientes a la escuela de los discípulos de Sócrates).
4. m. desus. Afectación de desaseo y grosería.
El adjetivo cínico se utilizan para señalar a una persona que muestra alguna forma de indiferencia por el esquema de valores aceptados socialmente, o por lo menos esto nos dice el diccionario, y agrega se define como desvergüenza en practicar o defender acciones censurables de que se identifique con cierto rasgo de impudicia.
El cinismo es una de las manifestaciones más radicales de la filosofía y también de las más incomprendidas. Los cínicos consideran que la forma de vivir es parte fundamental de la filosofía e inseparable de su manera de pensar. Sin embargo, no todos los integrantes de este movimiento tienen las mismas actitudes externas ni los mismos comportamientos, por lo que a veces se habla de filosofía cínica, otras veces de actitud cínica y otras simplemente de locura.
El término cínico es uno de esos términos que han ido perdiendo su significado original y transformándose en otro distinto al que tuvo en sus orígenes. Tanto es así que hay algunas propuestas para usar los términos quínico o kínico, con el fin de diferenciar claramente el concepto de cínico en su sentido original del que se usa hoy en día, es decir, diferenciar en concepto de cínico en sentido filosófico, de su sentido popular. Filosóficamente de lo que se trata, es de retomar o de pensar de un modo nuevo y diferente algunos temas antiguos, ya que el paso del tiempo ha cambiado completamente su significado, su origen y desarrollo han sido velados, para llegar a significar hoy, poco más que un insulto.
El cinismo es una filosofía teórica y una práctica, pero también una forma de vida, aunque esta carácterística se empezó a perder enseguida, es una filosofía que pretende alcanzar la felicidad mediante la sabiduría y la ascesis. Uno de los rasgos que diferencia al cinismo de otros movimientos es precisamente la importancia que dan a la ascesis, la práctica continua del ejercicio mental y físico, como camino para conseguir un estado de ánimo apropiado para alcanzar la autosuficiencia, que les libere de los imprevistos y les endurezca para permanecer impasibles ante "adversarios existenciales" como el hambre, el frío o la pobreza, que no dependen de ellos. Esta actitud les emparentaba con el estoicismo, aunque su desverguenza les volvía a alejar.
Doy vida a este blog con intención de matarlo en cuanto me deje de ser útil.
Últimamente todo me viene grande: la conciencia social, la ética, la vida, la muerte. Todo se mezcla en un potaje que se me atraganta en el tórax.
A estas edades uno ya se ha formado una opinión de las cosas, más o menos acertadas, a la que modificará con los años, hasta que su mente no de para más.
Mi opinión sobre las cosas no es bonita, precisamente. Creo que el mundo es hipócrita, y sus habitantes imbéciles. No muy a menudo encuentro cosas que hagan variar mi opinión, y he de sobrellevar la carga de vivir en un universo de necios en mis hombros. Y no es agradable. A menudo la gente cree que el camino correcto es el que lleva a la felicidad. Yo no. Ya no. Durante los años, he intentado embutir el de la felicidad en el correcto, y he fracasado. La felicidad absoluta que percibo a mi alrededor no es más que la de gente que se entrega a los placeres más terranales, a la ceguedad, a un ascetismo barato que nos vende la sociedad políticamente correcta para que estemos satisfechos de nosotros mismos. Como es de suponer, nunca he querido ser uno de los suyos. También es de suponer que no he sido demasiado feliz no siéndolo, buscando rutas alternativas a la felicidad a estas falsas y tan ampliamente difundidas.
Alguna vez, un amig@ que me conociera bien me ha dicho: "Piensas demasiado". No creo que haya contestado nunca, pero lo que pienso es "Pues nada, mejor que no piense nadie, y sigamos viviendo como borregos". Siempre he considerado que alguien tiene que hacer el trabajo de pensar, y que a veces éste no es placentero. He pensado y he pensado y he pensado. Y he solido creer que era de los pocos que lo hacía en toda su amplitud. Pero tengo mis límites, y estoy agotado.
Todos estos años me parecerían echados a perder si, después de tantas cavilaciones, toda la sabiduría -equivocada o no- acumulada entre mis sienes se perdiera.
No soy de esas estúpidas personas que van dando su opinión sobre todo, a todas horas. Se me hacen molestas. La mayoría de ellos son gente cuya opinión es la más políticamente correcta posible, y no teme en decirla porque no es reprochable (pero a mi parecer, tampoco acertada). De esta manera, la gente aplaude sus pesadas intervenciones, y ellos se sienten mejores y felices. Esa gente me da asco.
Mis opiniones son cínicas. Cínicas en el término coloquial, no en el descrito arriba (si bien tienen factores en común). Y creo que esta cita las describe:
El cinismo consiste en ver las cosas como realmente son, y no como se quiere que sean. (Oscar Wilde)
Abro este blog porque voy a abandonar mis prácticas cínicas al menos hasta que vuelva a ser feliz. Opino que la gente que viene a este mundo a no pensar y a no currar, sobra bastante. Intento pensar para ser útil y hacer lo correcto. De ahí que no abandone para siempre. Abandono ahora, pero luego lo retomaré. Pero de momento, y para no haber sido inútil hasta la fecha, abro este blog para exteriorizar mis opiniones sobre ABSOLUTAMENTE TODO sobre lo que pienso / he pensado, y así hago cavilar a la gente que me lee, comparto el beneficio de la duda para hacer un mundo mejor. No las expulso, ojo. Seguirán dentro de mí, hivernando, hasta que me sienta preparado para empezar su deshielo.
También abro este blog a raíz de lo sucedido hará unos días. Se me ocurrió la brillante idea de compartir mis ideas con una comunidad virtual de unos doce mil usuarios. Muchos, como yo esperaba, se metieron dentro una burbuja dorada, mirando a lo exterior y distinto con desprecio. Algunos otros, y esto me sorprendió, adoptaron actitudes críticas o de aceptación. Entonces me di cuenta de que quizá haya infravalorado a la humanidad en general, y deba darle otra oportunidad.
No tengo amigos del alma, desde hace bastante. Con lo que sólo puedo extraer de la gente su capa más externa (o una interna que dejan relucir al aire), y creo que, atendiendo a la racionalidad que me creó, debería ser más modesto y menos hostil al hablar de la gente.
Quizá retome esto cuando tenga amigos de verdad (si bien ahora no lo veo factible; no me apetece demasiado), y pueda reordenar los cinismos varios. Lo que haga entonces está por ver, sería estúpido hacer planes ahora.
De momento dejo esta introducción, y el enlace para que vayáis abriendo boca. Cuando tenga tiempo escribiré mis opiniones sobre amor, violencia, política, ser humano en general, família, etc...
